Entrenamiento para Grupos

PREPARACIÓN FÍSCIA Y ENTRENAMIENTO PARA GRUPOS

 

Imagina que eres una persona común, de clase media, que disfrutas de la buena comida, te gusta el deporte, vives en una casa confortable y tienes un trabajo a jornada completa. Vermont WattBike

Esto significa que tu semana normal es despertarte, sentarte a desayunar, sentarte en el coche para ir a la oficina a la que, por supuesto, subes en ascensor para llegar a tu puesto de trabajo donde te sentarás las próximas ocho horas, solo interrumpidas para ir a la cafetería a descansar mientras disfrutas, sentado, de un buen café, y por las dos horas que tienes para comer y hacer la digestión.

Al acabar tu jornada laboral, te sientas en el coche y vuelves a casa donde, por fin, podrás disfrutar de tus pasiones, deporte y buena comida. Esto es, ni bien dejas las cosas en tu casa, pasas por el frigorífico, abres una lata de cerveza o refresco azucarado, una bolsa de snacks o un poco de embutido o cualquier tipo de comida procesada llena de azúcar y harinas refinadas y te sientas en tu confortable sofá a ver el partido de turno del deporte que toque en tu TV.*

Esto, en nuesta sociedad occidental, es lo que se considera “calidad de vida” para la clase media. Una clase media acomodada tampoco varía mucho, simplemente donde diga “coche” lean “deportivo”, donde ponga “TV” lean “plasma último modelo curvo”, no mucha más diferencia.

Lamentablemente, el día a día de muchísimas personas en nuestro país es así. Sedentarismo y comida procesada son la base de nuestra existencia. Estamos rodeados de ocio pasivo (TV, ordenador, tablets, facebook, twitter, whatsapp, instagram…) al alcance de todos o casi todos gracias al boom de las nuevas tecnologías. Se calcula que una persona adulta pasa de media 2h al día en las redes sociales, y se empiezan a ver niños y adolescentes “adictos al móvil”.

Ponernos en forma está dejando de ser un capricho de temporada (las llamadas “operación bikini” o “post nochevieja”). El sedentarismo ya es un problema de salud a nivel nacional y el ejercicio está llamado a ser el clavo ardiendo al que la gente se está agarrando.

Sin embargo, si bien cualquier ejercicio, y repito, cualquier ejercicio es mejor que no hacer nada, no podemos pretender obtener los mismos resultados, tanto en perseverancia como en consecusión de objetivos, solos que con ayuda. Contar con un profesional que te guíe, enseñe, corrija, observe, ayude y señale el camino correcto es como ir por una ciudad desconocida con GPS.

A nadie se le ocurriría, pudiendo evitarlo, conducir por una ciudad que no conocemos mirando un mapa viejo si pudieramos contar con una teconología contectada vía satélite con el motor de búsqueda más potente del mundo que está contínuamente actualizado. Eso es un entrenador personal. Es el GPS que te guiará a través del proceso de ponerte en forma, indicándote el camino correcto y enseñándote a conducir ese estúpendo coche que es tu cuerpo, transformándolo en ese “deportivo” del que hablabamos antes.

Y, recordano una frase de mi mentor, acabo ya con esta reflexión.

“Yo soy responsable del proceso. Tú eres el único responsable del resultado”

 *Introducción modificada de un artículo de Mijuka.

Mujika, I. From superfit to superfat. Int. J. Sports Physiol. Perform. 6 (3): 293-294, 2011.

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